1. ¡Las «semillas» de la fresa son en realidad frutos secos!
A esos puntitos que tiene la fresa por fuera solemos llamarlos semillas, pero ¿sabías que en realidad son frutos secos? En botánica se llaman aquenios. Así que, de hecho, la fresa ni siquiera es una baya. La fresa en sí es lo que se conoce como un falso fruto o fruto accesorio. La pulpa roja y jugosa que nos comemos no es más que el receptáculo de la flor, que se ha hinchado. Los verdaderos frutos son los muchos puntitos amarillos y verdes (los aquenios) repartidos por toda su superficie.
2. La miel puede seguir siendo comestible durante miles de años
La miel es el único alimento que nunca caduca, siempre que se guarde en un recipiente cerrado. ¡Los arqueólogos han encontrado tarros de miel en tumbas egipcias de miles de años de antigüedad que todavía se pueden comer! El motivo es que la miel tiene muy poca agua y es muy ácida. Eso la convierte en un lugar en el que las bacterias y otros microorganismos no pueden sobrevivir.
3. La tónica brilla en la oscuridad con luz ultravioleta
Si te llevas un vaso de tónica a una discoteca o lo pones bajo una luz ultravioleta (luz negra), el líquido brilla con un resplandor azul claro muy intenso. Se debe a la quinina, la sustancia que le da a la tónica su sabor amargo. La quinina se usaba originalmente como medicamento contra la malaria, y absorbe la luz ultravioleta, invisible para nuestros ojos, para devolverla como luz azul visible.
4. Al principio, el kétchup se vendía en farmacias como medicamento
En la década de 1830, el kétchup se anunciaba como remedio para todo, desde la diarrea hasta la falta de apetito o la ictericia. Un médico estadounidense, el doctor John Cook Bennett, estaba convencido de que el tomate tenía propiedades medicinales únicas. Mandó fabricar extracto de tomate en forma de pastillas y lo vendió como medicamento. Tuvieron que pasar varias décadas para que la gente se diera cuenta de que la salsa de tomate quedaba mucho mejor como kétchup en el plato que como medicina en el botiquín.
5. La nuez moscada puede provocarte alucinaciones
La especia que usamos en la bechamel, el puré de patatas y los dulces de Navidad contiene un compuesto orgánico llamado miristicina. En las cantidades normales que se usan al cocinar, es totalmente inofensiva. Pero si se te ocurriera comerte varias cucharadas de nuez moscada pura, actuaría como un veneno capaz de provocar fuertes alucinaciones, mareos y una «resaca de nuez moscada» que puede durar varios días.
